martes, 17 de julio de 2007

Otra vez, la violencia...


Sí, otra vez la violencia opacó la alegría que podía haber generado nuestro bendito fútbol. Nueva Chicago-Tigre, Tigre-Nueva Chicago.

El partido era clave para que la hinchada de Tigre festejara su ascenso a la primera división… pero el encuentro no llegó a su final. La ira se adueñó del campo de juego: tan sólo a dos minutos de acabar, con el cobro del penal para Tigre, los hinchas locales invadieron la cancha dispuestos a atacar sin dificultades tanto a los jugadores como a la hinchada contraria.

Pero no hay que inculpar solamente a las barras bravas… el despliegue de seguridad fue pobre, y la policía fue desbordada. Uno de los micros que llevaban a los hincha de Tigre fue atacado por los simpatizantes de Chicago, después de derribar las puertas de salida.

Resumiendo: o que podría haber sido un glorioso ascenso de un club se vio manchado por la sangre que corrió en las inmediaciones del estadio.

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